El poder de anticipación



La anticipación como herramienta para un proceso fluido y resultados predecibles

Analizaremos la anticipación a las situaciones futuras como una herramienta clave para lograr procesos más fluidos y resultados más predecibles en las acciones y decisiones dentro de los negocios y las organizaciones.

La capacidad de anticiparse a los resultados o consecuencias de nuestras acciones puede marcar la diferencia entre un proceso lleno de estrés y resultados limitados, o bien, uno eficiente y con logros tangibles. También es importante considerar las posibles consecuencias de omitir acciones dentro del proceso.

En este artículo te presentamos algunos puntos esenciales para fomentar una cultura de la anticipación en tu organización:


  1. Atiende las causas, no los efectos.
    Al diseñar un proceso o un plan, define con claridad los aspectos clave que forman la base del proyecto y fortalécelos. Esto permitirá ser más competitivo, generar ahorros y reducir el estrés operativo.
    Además, analiza qué podría suceder si una acción no se realiza a tiempo. Por ejemplo, si tienes un pago mensual y cuentas con el recurso para hacer un prepago anual con descuento, podrías evitar recargos y mejorar tu flujo financiero durante todo el año.

  2. Anticipa las consecuencias de tus decisiones.
    Antes de ejecutar un plan, visualiza los escenarios posibles derivados de tomar o no ciertas decisiones. Esto te permitirá realizar ajustes oportunos y aumentar la precisión de tus resultados.

  3. Considera las variables internas y externas.
    Ningún resultado está completamente asegurado, pero si desde el inicio identificas las variables que pueden influir, tendrás mayores probabilidades de éxito.

  4. Apóyate en expertos.
    Los especialistas aportan conocimiento y experiencia que permiten prever resultados con base en los recursos disponibles. Consultarlos puede marcar una gran diferencia en la eficacia de tus planes.

  5. Supervisa la ejecución.
    Un plan bien estructurado pero mal comunicado o sin seguimiento está expuesto a fallas. La vigilancia constante y la retroalimentación continua son tan importantes como el diseño mismo.

  6. Planifica por etapas.
    Desarrolla un plan maestro, pero divídelo en fases específicas. Esto facilita el control, el monitoreo y la posibilidad de realizar ajustes durante la ejecución.

  7. Corrige con oportunidad.
    Si algo se desvía del plan, realiza los ajustes necesarios con rapidez. Un pequeño desajuste no atendido a tiempo puede amplificarse y alejarte de tus metas.

  8. Designa un líder responsable.
    Todo plan debe tener un líder con autoridad y criterio para tomar decisiones, hacer ajustes y prever las consecuencias de cada acción.

  9. Asegura los recursos.
    Define el costo base, el flujo de pagos y las posibles variaciones que podrían incrementar los costos del proyecto. Anticipar estas situaciones evitará contratiempos financieros a mitad del camino.

  10. Ajusta los objetivos solo cuando sea necesario.
    Modifica tu meta únicamente si las circunstancias lo justifican, no por la tentación de adaptarla a resultados parciales o no planificados.

 

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Autor: Ismael Mata


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